Durmiendo con el enemigo

Manipular agroquímicos siempre fue peligroso. Hoy no lo son más, pero aún deben tomarse precauciones.

– Controlar a las plagas –

Si vamos a hablar de Agroquímicos, entendiéndose a estos como los remedios correspondientes y necesarios para evitar o curar enfermedades de nuestras plantas, es menester ingresar por sus principios, entenderlos y recién entonces hablaremos de manipularlos.
      La manipulación siempre fue y es un tema delicado. No comprender la composición química de estos productos siempre es motivo de inconvenientes, a veces grave y otras veces, muy grave.
      Para dejar en claro desde su génesis de qué se trata, La Página del Vivero no tiene pruritos en su estigmatización: son venenos. Bien manejados, no hay de qué preocuparse. Por eso, la aplicación siempre debe hacerla alguien avezado o familiarizado con estos productos. Pero no podemos dejar de advertir porque hemos sido testigos de hechos desafortunados: la confianza mata al hombre. Esto significa que aquella persona muy bien informada y con experiencia, puede llegar a caer en un episodio de extrema confianza y abusar sin querer de las restricciones de la fórmula provocando un malestar a sí mismo o a terceros.

“La manipulación siempre fue y es un tema delicado.”

      Los Agroquímicos disponibles para el cuidado de las plantas, surgen de la ciencia química que estudia las causas y efectos de las reacciones bioquímicas de los vegetales. Estos estudios se basan en las relaciones entre plantas, animales, bacterias y el entorno.
      Tan estudiado está al día de hoy, que para obtener los remedios necesarios, menos contaminantes y mayormente neutros para humanos y animales, se cruzan permanentemente datos entre genética, fisiología, microbiología, entomología y muchas otras ciencias con incidencia en la Agricultura.

   Entre los Agroquímicos de venta libre y poco peligrosos, vamos a encontrar fertilizantes, fitohormonas (reguladores de crecimiento vegetal), herbicidas (ya comienza a ser medianamente peligroso), insecticidas, funguicidas (pesticidas en general).
      A mediados del siglo XIX, los suelos de Europa comenzaron a agotarse estructuralmente. El auge de la Agricultura se encargó de castigar la superficie de producción de alimentos, generándose hambrunas que obligó a mucha gente a emigrar, en busca de suelos vírgenes que les proporcionara alimentos nuevamente.

– Así se fumiga –

      Un químico alemán de nombre Justus Liebig, descubrió allá por 1840 que las plantas requerían dióxido de carbono y agua para su crecimiento. Al dióxido lo obtenían del aire y el agua la proporcionaba la lluvia, pero aún no llegaba al destino propuesto: esto no resolvía el problema de los suelos fatigados, pero sí había hallado el principio de la solución.
      Pruebas más adelante, le permitieron localizar al elemento faltante: el nitrógeno. Fue muy duro hallar la forma de fijar el nitrógeno en las raíces, ya que en esa época no existían procesos industriales que cumplieran con el objetivo. En el marco de experimentos que acercaran una solución, probó con excrementos de aves y otras especies de guano.

“Para dejar en claro desde su génesis de qué se trata, La Página del Vivero no tiene pruritos en su estigmatización: son venenos.”

      Don Liebig no se enteró, pero dos ingenieros, alemanes también, años más adelante, utilizaron amoníaco lo que derivó en nitrógeno y solucionaron el problema. Aún hoy se utiliza amoníaco para fijar nitrógeno con los fertilizantes.   
       La Agroquímica avanzó muchísimo, pero desde hace un buen tiempo, goza de mala prensa y no por capricho. Las fórmulas se volvieron cada vez más virulentas y su uso eclosionó en finales no esperados.
       Hoy hay mucha gente esmerada en recuperar métodos tradicionales de curación, prescindiendo de todo producto químico y en contraposición, la industria apunta a la introducción de organismos genéticamente modificados para obtener tratamientos inocuos.