Hemerocallis, flor de un día.

¿Quién no tiene una Hemerocallis en su casa? No te sientas mal si no la tienes en la tuya.

– Hemerocallis Doble –

      Esta especie parece volar como las semillas aladas y parar en cualquier parte como puede ser tu propia casa.

       No es así como se reproduce exactamente, pero sí podemos decir que es una variedad rizomatosa muy fácil de conseguir.

       Bastante resistente al frío, puede helarse pero aún si la dejas sin protección, tiene la capacidad de reponerse y pasar de la primavera hasta el próximo otoño como si nunca hubiera habido invierno en el medio.

      Sus flores son muy vistosas, agrupadas en inflorescencias ramificadas por cada tallo en el ápice. Las hay dobles y semidobles, presentando colores que van del blanco al anaranjado, no sin tocas el rojo y hasta el púrpura.

       Florece en primavera y otoño, cuando éste se parece a aquel. O sea, primavera cálida y otoño igual (que a veces se da), florece en ambas estaciones.

– Hemerocallis Semi Doble –

       Puedes multiplicar cantidad haciendo división de matas en el otoño.

       Requiere de buena humedad en el suelo, pero, por supuesto sin encharcamiento.

       Es un poco sensible a los ataques de los hongos, que suelen mancharle las hojas.

       El uso está mucho más difundido en agrupaciones de matas, porque la floración se va reemplazando. Su flor, en verdad, dura apenas poco más que un día. Por eso, una sola planta no te va a decorar gran cosa, pero un buen conjunto compacto, te da la oportunidad de apreciarla en floración durante un par de semanas.

       Si quieres estimular la floración con un truco sencillo que no requiere el aporte de ningún elemento, es eliminando bien desde abajo aquellas varas que ya florecieron y se muestran marchitas.