La huerta en el balcón.

Se ven mucho; cada vez más. Van aprendiendo; está genial. Esta es nuestra contribución.

LA VERDURA EN LA MANO NADA MÁS CON ESTIRARLA

La Página del Vivero debió haber salido en otoño. Bueno; pero, ¿qué digo? ¡Salió en otoño! Lo que pasó fue que había tanto para escribir, que el huerto no ocupó la tapa en ese momento. O sea, dijimos, vamos a hablar de él, pero cuando acomodemos los melones y el uso de tan difundida frase no podía caer mejor.

No: no vamos a sembrar melones. No ahora. Ahora sembremos ajo, cebolla, remolacha, rabanitos y arvejas. Capaz que la arveja prefiero comprarla, ¿eh? Es nada más que porque no está entre mis leguminosas preferidas, pero admito que un suculento colchón de arvejas, el 16 de mayo al mediodía, con 6 grados de temperatura, lo haría aplaudir a Edmundo Rivero y eso causaría desastre, te digo. Encima que yo lo hago con panceta frita… Qué placer.

Si tienen más macetas u otros espacios ociosos, pueden también intentar con el puerro, la escarola, el brócoli y el repollo.

¿Por qué haría huerta en otoño? Hay una ventaja que debemos aprovechar: los días son más cortos; entonces, las horas de sol se reducen. Pero si lo que vas a cultivar lo exponés directamente al sol (que se puede en esta época), las plantas recibirán rayos durante 10 horas por lo menos y eso es bastante más de lo que reciben en primavera verano, debido a que para ese entonces te recomendaremos que no tengas la hortaliza tan entregada al dios Febo.

El calendario de siembras, en cualquier momento, pasará a ser pieza de museo. Hoy en día, la genética vegetal ha obtenido semillas de variedades que acaban sembrándose en cualquier época del año. No pasa con todas, pero, confieso, cada vez me confundo más.

“Hoy en día, la genética vegetal ha obtenido semillas de variedades que acaban sembrándose en cualquier época del año.”

Para el otoño del año pasado, me animé con la lechuga. El éxito fue rotundo. Regalé más de lo que consumí, porque no alcanzaba a gastarla; mirá lo que te digo.

Siendo que advertía mi plausible éxito y teniendo en cuenta la cantidad de macetas vacías que afeaban mi andar de modelo top cuando salía a hacer visitas turísticas a mi balcón, experimenté con rúcula, perejil y zanahoria.

¿No te dije que sólo tengo un balcón? ¡Sí! Mi campo tiene 4 metros de largo y uno de ancho. Creo. No me hagas ir a buscar un metro para medirlo; confiá en mí. La cuestión es que mi balcón tiene una mecedora, un par de butacas (muy piolas), una mesita redonda con patas de fundición y tapa de mármol blanco, una jaulita colgando de un pie hecho de cañas (no hay nada adentro, pero es tan divina esa jaula), un pequeño mueble adaptado para soportar varias revistas y algunos libros con una radio encima y macetas. Muuuchas macetas.

Y en esas macetas, vacías, desastrosas, sin correlatividad entre ellas ni aproximación de colores ni posibilidad de parecerse entre sí, me mandé. Sembré lo último que les dije, pero fue porque no quería ver nada vacío, porque me deprimía. Podría haber puesto plantas, pero proyecto una renovación que me satisfaga más, cerca de la primavera. O no sé.

Mirá: celebro con alegría que tanto la rúcula como el perejil y la zanahoria no sean personas, porque si lo fueran, del modo que se reproducen, ya hubiéramos cubierto el mundo. Dichas variedades se siembran directamente en la tierra, germinan, ya te digo, con extrema facilidad y se adaptan muy bien a las condiciones climáticas.

Si debiera precaverte por algún peligro, sólo te advierto que si se te caen semillas de zanahoria, vas a encontrar zanahorias hasta debajo de la cama porque prenden en cualquier parte y bajo cualquier condición. Claro: eso sí; la zanahoria requiere de buena profundidad de suelo, como te imaginarás. Así que sólo ofrecele una maceta con 25 centímetros de cavidad y comerás zanahorias de por vida.

Si la temperatura cae mucho, no estará de más proteger a las plantas entrando las macetas y, si no se puede porque son muchas o se trata de una tarea dificultosa, alcanzará con proveerles un techo de polietileno (tirando a grueso).

Si vas a usar macetas de otra temporada con tierra, en ocasiones es suficiente con remover un poco aunque nunca está de más la reposición completa con buena tierra compostada con nuevas nutrientes.

“¿No te dije que sólo tengo un balcón? ¡Sí! Mi campo tiene 4 metros de largo y uno de ancho. Creo. No me hagas ir a buscar un metro para medirlo; confiá en mí.”

HUERTA DE OTOÑO

Los usuarios que llevan muchos años ejerciendo el balcón como quinta, aseguran que es en otoño cuando se debe aprovechar para sembrar todas aquellas hortalizas que no tienen fruto para comer, sino que sus partes aprovechables son sus hojas.

Pero el calendario de siembra indica, pese a esos ya experimentados cultivadores, que las especies propicias son el ajo, la cebolla, el puerro, la arveja, el haba, el repollo, el brócoli, el coliflor, la espinaca, la acelga, la lechuga, el perejil, el rabanito, la remolacha y la zanahoria.

Estos consejos que siguen ahora, te vendrán bien para cosechar con éxito:

Si vas a sembrar lechuga y rúcula, procurá que haya una semana de diferencia entre una siembra y otra. Así, vas a poder cosechar una cada vez sin la penuria de obtenerlas todas juntas.

Sembrá directamente en el suelo (quiero decir: en el balcón, usa una caja o almaciguera) para la rúcula, la zanahoria, la lechuga, la espinaca. Son variedades que no requieren de trasplante a otro envase.

La acelga y los coliflores te conviene sembrarlas en almácigo. O sea: sembrás y cuando tengan unos tres a cinco centímetros de tamaño, trasplantalas a un envase donde estén solas.

Si tenés buena luz en el interior de tu departamento, aprovechá para sembrar aromáticas, que necesitan más temperatura.

OTROS DATOS ACEPTABLES

La acelga se aguanta hasta 5 grados de frío. Tampoco requiere de mucha luz.

La cebolla no te pedirá mucho riego, pero, eso sí, tratá de mantenerla en un sitio en que reciba por lo menos, 15 grados de temperatura.

La espinaca “come” mucho. Le tenés que ofrecer un suelo bien rico en nutrientes. También requiere de mucha humedad, pero, ¡ojo!, que no se estanque el agua.

Si te gusta el puerro, aprovechá porque crece bien hasta en suelos pobres.

¿QUÉ CRECE BIEN EN MACETAS GRANDES (5 LITROS)?

Si tenés suficiente espacio, podés aprovechar para tener:

BATATAS

Poné una batata en una jarra con agua y en poco tiempo, vas a ver cómo crecen sus raíces. La sacás, la cortás dejándole pelos absorbentes, y la enterrás en el contenedor. Si conseguís las llamadas Batatas Baby, conseguirás la admiración de tu familia y amigos porque esa variedad ni desperdicio tiene, porque hasta la cáscara se aprovecha.

RABANITOS

En un bidón o maceta de 5 litros, podés cultivar media docena de rabanitos. Los podés sembrar directamente y cuando van creciendo, ir sacando unidades hasta dejar las 5 ó 6 que crecerán solos. Los otros los podés llevar a otro envase o lucirte regalando.

“Mirá: celebro con alegría que tanto la rúcula como el perejil y la zanahoria no sean personas, porque si lo fueran, del modo que se reproducen, ya hubiéramos cubierto el mundo.”

CUALQUIER VEGETAL DE HOJA

Bueno, no tanto como cualquiera. Para el otoño, te recomiendo la lechuga, la rúcula, la acelga; ya te dije. Estas plantas crecen mejor cuando comparten el espacio. Por eso te digo, que la maceta de 5 es ideal.

En otra sección de La Página del Vivero, hablamos de los huertos verticales. Si sos aficionado, no tendrías que perdértelos.

¿CÓMO COMENZAR UNA HUERTA?

Es muy fácil. No dejes de vivir la experiencia porque te vas a sentir muy bien.

Primero: Verificá de cuánta luz disponés.

Ubicá un objeto en la zona en que pretendés tener tu huerto. Tratá de chequear una vez por hora cuánta luz solar te llega. EL objeto te tiene que servir de guía: hasta dónde llega la sombra por la mañana, por la tarde; ¿hay luz vertical al mediodía? ¿Los rayos de luz entran sesgados?

Con nada más que dos horas intensas de sol por día, ya podés animarte a emprender el huerto.

Segundo: Elegí las plantas adecuadas.

Las que te mencionamos son bastante rústicas: adelante. Si querés tener alguna aromática para saborizar menúes especiales, pensá en la albahaca, el romero, el perejil, el cilantro. Claro que hay más.

Conocí algunos lanzados que con nada más que corjae, obtuvieron tomates, remolacha y, ¿a que no sabés? ¡Frutillas!

“Claro: eso sí; la zanahoria requiere de buena profundidad de suelo, como te imaginarás. Así que sólo ofrecele una maceta con 25 centímetros de cavidad y comerás zanahorias de por vida.”

Tercero: Armate de una rutina de cuidados básicos y mínimos.

Regá una vez por día. Nunca uses agroquímicos (si hay una planta enferma, eliminála). A los bichos espantalos o matalos con la mano o con la forma mecánica que se te ocurra pero jamás rocíes con un medicamento a ninguna planta.

Cuarto: Podés usar botellas pet para cultivar.

No siempre queda bien, pero si tenés muchas ganas de cultivar y querés tener una producción abundante, la misma cantidad puede tapar los envases si le metés imaginación. Muchos aficionados cultivan ahí porque ahorran mucho dinero en envases. Después de todo, la practicidad suele ocultar la estética.

Consejos rápidos

Recordá siempre poner unas piedritas en el drenaje de los envases para mejorar el escurrimiento del agua en exceso.

Si vas a usar pets, ármate una estructura de madera donde puedas colgar cada recipiente de tal modo, que cuando riegues las de arriba, solitas se van regando las de abajo. ¡Es genial!