Una huerta vertical: proveedora y vistosa.

Las huertas verticales cubren las dos consignas: tendrás de dónde sacar alimentos y también… sacar fotos.

Puede ser que no tengas mucho lugar para una huerta. Puede ser también, que no tengas alguna capacidad que te permita el libre y extenso desplazamiento hacia lugares distantes. Como sea, todo tiene solución. La solución la aportó alguien hace un cierto tiempo cuando tomó el riesgo de cultivar plantas “pegado” a la pared.

Descubrió que se movía poco, que el espacio tenía un principio y un final; que, a lo sumo, tenía que subir un par de peldaños de una escalera, pero, lo más importante, fue que tuvo éxito.

Si quiso tener verduras, las tuvo. Si quiso tener plantas decorativas, lo logró. Entonces, inventó los jardines verticales que, para la sección que estamos escribiendo hoy, las transformaremos en la Huerta Vertical.

Ésta huerta modular moderna funciona bien en cualquier espacio. Realmente, no importa el tamaño; me refiero a los metros cuadrados de los que disponés.

Siendo que te propongo utilizar desde cero contenedores de madera, no hay manera de preocuparse por la calidad del suelo ni por el material de la superficie donde se apoye. La orientación vertical del jardín te permite cultivar verduras, aromáticas y flores. Las cajas las podés conseguir ya hechas o construirlas desde el origen y personalizarlas para adaptarla al espacio que tenés.

       Sólo necesitarás una pared que te sirva para unir la estructura que vas a construir.

Vas a necesitar unas cuantas herramientas y cierto material. Para que vayas evaluando si esto que te propongo es para vos, te paso una lista de lo que deberás tener para encarar el proyecto.

  • Una sierra circular (recomiendo eléctrica)
  • Un taladro (si es inalámbrico mejor)
  • Mecha de 1/8 de pulgada
  • Grapas y alguna manera de colocarlas (la grapadora es ideal; sino… martillo)
  • Martillo
  • Cinta métrica
  • Nunca vendrá mal unas antiparras para seguridad
  • Quizás un barbijo porque volará mucho aserrín
  • Lápiz
  • Tijeras o alicates para cortar chapas (cortarás unos alambres)
  • Tablas de madera de 3×8 pulgadas del largo que dispongas
  • Un rollo de tela metálica de alambre tipo jaula, con rombitos de ½ pulgada
  • Una buena pieza de polietileno negro de buen espesor

       Según las fotos, irás haciéndote la idea. Se trata de armar cajas cuyas tablas horizontales estén separadas unas dos o tres pulgadas entre sí. Tendrás que pensar que por estar afuera toda la estructura, habrá mucho contacto con el agua, ya sea la de riego o la de lluvia. El sol no será problema, porque lo necesitarás.

Así que si elegís al cedro como madera (pero es caro), ya te estoy felicitando porque tiene propiedades que lo hacen resistente a la descomposición. Si vas a elegir otra madera, averiguá bien que no haya sido tratada con productos químicos que se desprenden en presencia del agua y se transmite a las plantas. Podría ser tóxico, así que evitalo.

“Ésta huerta modular moderna funciona bien en cualquier espacio.”

Las cajas principales miden unos 30 centímetros de alto por 70 de largo y con 20 de ancho, vamos bien. De todas formas, esas medidas las elegís vos, según lo que consideres más cómodos. El fondo no tiene que ser cerrado porque necesitarás drenaje. Así que el cajón entero estará formado por tablas con 5 centímetros de separación.

Una vez que las cajas están montadas, deberás recortar la malla con los alicates o la tijera y con las grapas la unís por todo el interior.

       Tenés las cajas; tenés la malla cubriendo las paredes interiores de cada una. Entonces cubrís con el polietileno. La malla te servirá de contención; la tela de polietileno quedará fija; entonces las grapás también. No tengas dudas en recortar la tela ante cada necesidad, porque desplegarla en la parte interna, te resultará incómodo en muchas ocasiones. En el fondo, agujereás la tela entre maderas para asegurarte que no queda estancada el agua. Me dio buen resultado hacer los agujeros con un hierro caliente, porque abrió y cicatrizó a la vez. Es importante que cortes a medida según vayas cubriendo, porque hasta los recortes los podrás aprovechar.

       Montaje de la Estructura:

Podés apoyar dos cajas en el suelo y cruzar encima una en medio apoyando sobre las otras dos. Entonces, abarcarás la abertura. Cuando las tengas así, atornillás contra la pared o el respaldo elegido. Lo ideal sería que a las cajas las soporten columnas en forma de L, como si fueran el costado de una estantería.

Siendo que te propongo utilizar desde cero contenedores de madera, no hay manera de preocuparse por la calidad del suelo ni por el material de la superficie donde se apoye.”

Construís todas las cajas que quieras, pero no te conviene pasarte de lo que consideres tu propia comodidad, como vengo diciéndote. O sea ni te vayas muy alto que no puedas alcanzar arriba ni tan a lo ancho que te dificulte trabajar en la última caja. Cuando tengas bien armada la estructura y te asegures que no se va a caer, podés ir llenándolas con buena tierra de macetas y proceder a sembrar o trasplantar tus plantas.

       Esta organización te permite alternar hortalizas con plantas vistosas o podrías investigar sobre plantas que actúan como catalizadores de plagas y enfermedades.

En una próxima nota te vamos a dar datos al respecto.

¿Qué podés plantar ahí? Bueno; ponéte contento: cualquier cosa. Lo mismo que plantarías en una huerta en el suelo, plantálo ahí y obtendrás el mismo resultado. Lo mismo cualquier floral que se te ocurra o quieras lucir.