¿Volverán las oscuras golondrinas?

La huerta parece, en algunos casos, haber dejado de ser. Sin embargo mucha gente, parece que se prende hasta en los balcones si no hay otro lugar.

– Monte de frutas –

      Nací y me crié en el campo. Había mucho lugar para hacer de todo; ¡incluso trabajar! Mi papá fue chacarero durante muchos años, hasta que decidió poner un vivero porque contaba con la sabiduría (que después extendió según propia experiencia) y la intrepidez necesaria.
      El querido viejo tuvo huerta, chiquero, gallinero. En menor medida conejeras y por un tercero, hasta colmenas. También tuvo monte de frutas, debo decir. Dentro de ese amplísimo espectro de posibilidades y llegando a un momento en que la producción superaba ampliamente a la velocidad del consumo, se vio en la exigencia de aprender las distintas maneras que había de conservar los alimentos y obtener así, un recurso invalorable que hoy alentaría a muchísimas personas: consumir cuando uno tiene ganas.

El querido viejo tuvo huerta, chiquero, gallinero. En menor medida conejeras y por un tercero, hasta colmenas.”

      De a poco les voy a ir contando qué hacía con los conejos, las frutas, los cerdos, las gallinas, la miel y muchas otras cosas que el campo se encargaba de proveernos. Les aseguro que se asombrarán. Pero hoy, quiero hablarles de la huerta.
       En aquella época había un calendario de siembras (como hoy), pero gráfico. Perder el folleto para alguien que necesitaba recordar permanentemente qué sembrar podía resultar catastrófico, porque no había muchas posibilidades de consulta.
      Mi papá tenía el poster pegado con chinches en una pared del galpón, al lado del tablero de herramientas, pero realmente lo consultaba muy poco. Ese papel tamaño hoja Canson número 5 se fue deteriorando hasta desaparecer, pero nadie lo extrañó porque casi todos sabían qué se sembraba en cada estación y qué no sembrarían nunca porque no eran del gusto mayoritario.

– Zuchini –

      En el campo en el que vivíamos, la huerta era por demás de generosa: su tamaño llegaba a una hectárea. Debía ser así, porque tres familias vivían de esos quehaceres: mi papá, mi abuelo y mi tío.
      La huerta se trabajaba con las mismas herramientas con las que se trabajaba el campo: tractor, arado, discos, rastras de dientes, acoplados. El esfuerzo humano, se puede decir, no era físico y eso promovía la cantidad y la variedad.
       Muchas cosas había que hacer artesanalmente: encañar los tomates, sólo podía hacerse a mano. Desbrozar entre plantas, se hacía con la azada. Regar, por acequias al pie de la planta. Cubrir algunas especies con alambre tejido jaulero para evitar que los pájaros ingresen a comer los frutos, era trabajo de manos.
      Imagínense: una hectárea de tierra nada más que para dedicar a huerto, generaba un intenso trabajo (más de mantenimiento) que eclosionaba con una producción envidiable de alimentos que parecía no acabar nunca.

“En el campo en el que vivíamos, la huerta era por demás de generosa: su tamaño llegaba a una hectárea.” 

      ¿Qué hacían con tanta producción? Ahí aparecía la figura de la conservación. Realmente un trabajo hormiga que bien envidiaría el oso; porque el plantígrado salía de la cueva y se ponía a buscar qué comer, mientras que nosotros sólo teníamos que ir hasta la alacena.
   Mi abuelo construyó una habitación en el interior del galpón para el almacenamiento correspondiente. No podía ser de otra manera. Entonces hubo un lugar preciso, bien acondicionado y suficiente como para albergar muchos frascos y botellas. Con el tiempo se fue modificando de tal modo, que se hizo necesario agregar estanterías y planear un sistema que permitiera consumir los alimentos más viejos primeros.

“Muchas cosas había que hacer artesanalmente: encañar los tomates, sólo podía hacerse a mano.”

      A modo de ejemplo y en la próxima nota cuento más: se seleccionaba el tomate para convertirlo en salsa para las pastas, que se incorporaban a botellas con el fin de utilizarlas el día que se consumía. Había siempre un resto de tomates, destinado a ensaladas.