Plantar un árbol puede ser fácil; más fácil si tenés una guía.

Algunos harán gestos de sobra; otros necesitarán asesoramiento. Fijáte cuánto hay para saber.

CÓMO PLANTAR ARBOLES

Cada cual con su librito. De pronto, todos sabemos cómo se planta un árbol, pero como en cualquier otra cosa que parezca sencilla, ésta también tiene su técnica.

Hay viveristas que opinan que el momento propicio para plantarlos es durante el reposo vegetativo del otoño/invierno.

Todo depende de la cantidad, el espacio físico y el mantenimiento que haya para ofrecerle a ese o esos árboles, si se trata de muchos.

Es más seguro garantizar la vida de un árbol envasado, que el de uno en terrón o raíz desnuda. El árbol cultivado en envase tiene la ventaja de ser trasladado en cualquier época del año y si se le brindan los cuidados mínimos necesarios, su vida y su salud, corren riesgo CERO. Especialmente, cuando provienen de un vivero serio, en el que se puede averiguar cómo fue el desarrollo de la planta hasta llegar a su venta.

“Es más seguro garantizar la vida de un árbol envasado, que el de uno en terrón o raíz desnuda.”

Los árboles que se venden en terrón o raíz desnuda tienen sus raíces recortadas como para posibilitar su manipuleo y traslado. A estas plantas, los viveros productores las acondicionan para minimizarlos peligros de pérdida, los que se manifiestan de inmediato en el primer mes de la primavera.

Una vez que se lo saca del campo, se detecta un trauma en el árbol que se identifica por el atraso lógico de sus partes en crecimiento. Dicho trauma es conocido con el nombre de Shock de trasplante o stress vegetativo.

Los árboles envasados, los que uno compra en el vivero ya en un contenedor adecuado, no padecen ese trauma o apenas lo sufren, en todo caso. La única desventaja de estas plantas es que, comparativamente con los árboles cultivados en el campo, son siempre de menor tamaño.

CONSIDERÁ ESTOS CONSEJOS :

Diámetro del envase y profundidad, parecidos:

Observá el diámetro del envase que contiene a la planta. Si se trata de un terrón, observá el terrón y si se trata de una raíz desnuda, calculá el diámetro que ocuparía si fuera redonda. ¿Está?

El diámetro del pozo que vas a hacer, que tenga nada más que 20 centímetros más de diámetro; no lo hagas mucho más grande. Ubicá la planta en el centro del pozo y aseguráte de que esté recta. De ese modo, quedará un espacio de 10 centímetros a cada lado para rellenar con tierra. ¿Verdad?

“El diámetro del pozo que vas a hacer, que tenga nada más que 20 centímetros más de diámetro; no lo hagas mucho más grande.”

Fijáte ahora la profundidad. La técnica será la misma. Nunca conviene que el pozo sea mucho más grande de lo indicado, porque los vientos o cualquier animal por pequeño que sea, podrán moverla con facilidad.

Observá la calidad de la tierra

Al hacer el pozo, verás de qué se trata. Si la profundidad es importante, si creés que estás en ese horizonte medio amarillo (porque lo estás viendo), vas a tener que incorporar el sustrato más adecuado. O sea, tierra negra, en vez de la del fondo del pozo. Tierra negra que tendrás que sacar de otro horizonte más cercano a la superficie.

Cuando se trata de árboles o arbustos rústicos, a menos que tu tierra sea realmente mala, siempre es conveniente obtener sustrato del mismo lugar y cerca. Entonces no tenés que preparar nada; sólo buscá, dentro de tu terreno, tierra negra de donde puedas.

Los fertilizantes iniciadores (hay muchos), sólo te los recomendaré cuando la tierra sea definitivamente pobre. Si es tu caso, bueno… Arremangáte: olvidáte de las medidas que te indiqué de pozo y hacé todo al doble para añadir tierra de buena calidad.

“El árbol tiene que quedar derecho. Una vez que pisaste la tierra, si descubrís que está torcido, enderezarlo es complicado y arriesgado.”

Los viveros productores suelen elegir con cuidado buenas tierras para obtener plantas de buena calidad. No traslades a las plantas que comprás a sitios de escasas nutrientes porque adquirirás buenas plantas que se irán deteriorando por la indisponibilidad de las sustancias necesarias. Entiendo que eso es una mala inversión.

No te pases de profundidad ni te quedes corto

Cuando pongas el árbol dentro del pozo, vas a poder comprobar si hay fallas. En principio, las raíces que sostendrán la estructura orgánica de la planta, se desarrollarán en los primeros 30 centímetros de superficie. Si plantás muy profundo, las raíces no conseguirán oxigenación y la planta puede perderse.

Más o menos, no errás si plantás unos 5 centímetros por debajo del nivel de piso.

Atención a la vertical:

No te lo tendría que decir porque deberías saberlo. Pero asumo que no te darás cuenta porque estás dormido o transitando una resaca que te dejó la noche de anoche. Sucede que, a veces, no mirás y procedés mal. El árbol tiene que quedar derecho. Una vez que pisaste la tierra, si descubrís que está torcido, enderezarlo es complicado y arriesgado. Observálo desde el principio.

Apisoná con prudencia y firmeza

Olvidáte del pisón, un palo o el mango de la pala. Muchos viejos suelen usar estos adminículos. Vos, NO. Nada más utilizá tus pies. Pero bien usados. Cuando llenaste un tercio del pozo, apoyá la planta de tu pie sobre la tierra suelta y andá imprimiendo el peso de tu cuerpo sin saltar ni haciendo ningún  esfuerzo raro. Ahí fijáte: el árbol tiene que estar derecho.

Repetí en el segundo tercio y finalizá en el tercero.

Recordá quitar el envoltorio que haya traído la planta y si no fue necesario ni te molestes en agregar fertilizante ni cosas raras: sólo tierra negra.

Podés necesitar un tutor

Si lo pudieras evitar, mejor. Pero no siempre tendrás esa dicha. Algunos jardineros juran o firman que el tutor inhibe el crecimiento. No sé. Si es necesario, porque en tu zona hay mucho viento o hay mucho perro o hay mucha liebre, zorro, lo que sea, bueno: ponélo. Una vez que la planta esté perfectamente anclada al lugar, habrán pasado unos seis meses y no lo necesitará más.

Estoy seguro que resultará más beneficioso un tutor que el sometimiento agresivo de la misma planta a vientos imparables durante la misma cantidad de meses o la convocatoria de animales salvajes que atropellen los tallos.

“Cuando llenaste un tercio del pozo, apoyá la planta de tu pie sobre la tierra suelta y andá imprimiendo el peso de tu cuerpo sin saltar ni haciendo ningún esfuerzo raro.”

Otro consejo nada desechable: es mejor colocar el tutor junto con la planta el día que la plantás, que ponerlo después de cierto tiempo: corrés el riesgo de dañar raíces.

Es mejor proteger la superficie del pozo

Hubo una época en que esto no se hacía porque conocíamos al Mundo mejor que Dios y no sucedían cosas atroces como se registró años después. Como desconocemos qué tan riguroso será el invierno, no está de más tomar precauciones.

Muchos árboles rústicos no requerirán ninguna protección, pero muchos otros sí. Tu viverista amigo te puede asesorar, pero deberás preguntarle porque él es un hombre tan ocupado que se olvida.

Cuando termines de plantar, en la base del tronco del árbol depositá hojas muertas, hojarasca de pino, resaca, podés usar mulch (ya te voy a explicar qué es), chip’s (también ya te voy a explicar qué es) y hasta viruta de madera. Todos estos materiales sirven para abrigar el suelo e impedir que la helada se asiente en la base y perjudique a las raíces.

Regá y observá

Es mejor regar abundante una vez por semana, que un poco nada más todos los días. Un pozo de 60 por 60 centímetros (¿Se entendió?: 60 centímetros de diámetro y 60 centímetros de profundidad), lleva no menos de 20 litros de agua. A medida que la tierra se vaya asentando, llevará menos agua.

No elimines los riegos en otoño e invierno en las plantaciones nuevas. En primavera ajustá la provisión de agua hacia arriba y en verano, duplicá.