¿Y si fabricás tu propio lombricompuesto?

No puedo decirte que es fácil. Lo que te puedo garantizar es que, hasta que no te dediques más, grandes satisfacciones alcanzarás

¡LLEGÓ LA LOMBRIZ!

Criar lombrices en casa o en la quinta, ya no es una idea utópica y está lejos de ser una locura. Un lombricario genera una tierra insuperable no solo sirve para usar en el jardín sino también para enriquecer la huerta. Y si no tenés huerta pero sí la posibilidad de criar lombrices, podés marcar un lugar en el terreno porque de inmediato te sobrevendrán unas ganas incontenibles de hacerte una ensalada con los productos inigualables que de tu mini granja comiencen a surgir como de la galera de un mago.

Si te quedan dudas, esperá a que publiquemos el “CALENDARIO DE SIEMBRA” en nuestro mismo sitio y te aseguro que no podrás evitar encarar el proyecto.

VAYAMOS POR EL PRINCIPIO

Nosotros vamos a suponer que vos ni siquiera sabés qué es una lombriz.

La intención es que cuando acabes con estos consejos (que un día de estos se van a transformar en curso), conozcas lo suficiente del asunto como para que te arrepientas de no haber inventado a la lombriz siendo que era tan fácil.

Voy a evitar por ahora los términos demasiado técnicos, porque lo que pretendo es que te entusiasmes con la propuesta y sé muy bien que cuando las palabras se ponen difíciles, la tendencia es a huir. Y es lo que menos quiero.

CLASIFICACIÓN

Permitime regresar a esas palabras difíciles por un instante. Tengo que confesarte que en cuestión de lombrices, más de una vez descubrirás que son necesarias.

Las lombrices son animales pluricelulares. O sea que se tratan de organismos con dos o más células, distintos de los unicelulares (entre los que se encuentran las bacterias, por ejemplo). Para no entrar en temas del doctorado, doy por hecho que esta explicación se entiende bien.

Se caracterizan por tener una segmentación interna y externa en su cuerpo, semejantes a pequeños anillos. Existen unas 1800 especies, de las cuales sólo 6 son comunes en el mundo, probablemente porque el hombre, al trasladar plantas de una parte a otra, las llevó en las raíces y de ese modo se aclimataron. Hay estudiosos que prefieren simplicar la selección, clasificando a las lombrices en dos únicos grupos: rojas y grises.

Las grandes diferencias entre una y otra, están referidas a lo que ofrecen en la práctica: las rojas comen cerca de la superficie del suelo, mientras que las grises se internan para hacerlo. Esto conlleva distintos beneficios: las rojas defecan en el área expuesta del suelo, enriqueciendo los primeros 20 centímetros y las grises lo hacen tanto en la superficie como en el interior.

AMBIENTE PROPICIO

Los cambios de humedad afectan sensiblemente la actividad de estos animalitos y de algún modo, la falta de materia orgánica en el suelo les resulta perjudicial. Para abonar un suelo pobre con una población de lombrices, se les debe proveer primero una cantidad de materia orgánica para el inicio de las tareas de compostación, que llevarán a la larga al mejoramiento de ese suelo.

¿Sabés por qué razón, después de una lluvia intensa las lombrices suben a la superficie? Generalmente, el agua caída ocupa el lugar de las burbujas de aire que coexisten en la tierra en donde se halla el oxígeno. Al saturarse de agua la tierra, los microorganismos que conviven en ella tienen que subir arriba para poder respirar, porque el suelo se ha quedado sin oxígeno. El inconveniente es que si sale el sol y las lombrices no se han marchado, los rayos ultravioletas las ultiman pues son hipersensibles a ellos.

“Los cambios de humedad afectan sensiblemente la actividad de estos animalitos y de algún modo, la falta de materia orgánica en el suelo les resulta perjudicial.”

Se han hallado lombrices en el Monte Everest a más de 9000 metros de altura y hasta en el fondo del océano, cerca de los 5000 metros de profundidad. Para lo que pretendo que hagas no hace falta que subas tanto ni bajes hasta allá. Te importará saber que las lombrices son animales lucífugos; o sea que huyen de la luz. Si bien algunas especies tienen condiciones de adaptabilidad increíbles (de hecho, como las que hemos descripto), las que nos interesarían tienen su pH óptimo entre 5.5 a 7.5, que es también el grado de acidez en el que la mayoría de las plantas sobreviven.

¿DE QUÉ ESTÁ HECHA UNA LOMBRIZ?

La pregunta es retórica, pero sirve para fijar la atención, ¿no es verdad? Las lombrices están compuestas de un 80% de agua, por lo que no se las puede encontrar en terrenos secos. Si así fuera, habría que cavar mucho para hallarlas y aún así, ese suelo debería registrar algunas condiciones de permeabilidad muy particulares para que sea habitado por lombrices.
Si la temperatura llega a 0ºC, el metabolismo se paraliza llegando a morir en terrenos descubiertos; o sea sin cobertura cespera o libre de árboles.

ANATOMÍA DE LA LOMBRIZ

Es de destacar la estructura muscular de estos animales dado que, aún a través de suelos muy compactados, logran moverse y trasladarse. Existen 1800 especies pertenecientes al subgrupo Oligochaeta y de estas, sólo seis parecen ser hasta ahora, las más comunes en todo el mundo. Dentro de éste subgrupo, se encuentran las microscópicas de no más de 3 milímetros de longitud, hasta la australiana Megascoliceps, de 3 metros de largo.

El cuerpo de las lombrices necesita humedad y frío para poder sobrevivir y para ello utiliza un líquido interno denominado celomático, que elimina por los poros. Su aparato digestivo no difiere de otros organismos similares. Está constituido por la boca, la faringe, la molleja, el intestino y el ano. Es la faringe la que usa para “chupar” los alimentos y la molleja la que los procesa obteniendo los recursos para su manutención, dejando los desechos para su posterior expulsión.

Las lombrices bombean su sangre por dos grandes conductos ubicados uno en su vientre y otro en su espalda, que se interconectan con vasos menores para irrigar el resto del cuerpo.

Es impresionante el desarrollo táctil de las lombrices. Con dicho sentido, sabe encontrar a su semejante para ejercer la cópula, detecta peligros, evita sustancias irritantes y selecciona alimentos. No poseen ojos ni oídos, pero perciben la luz gracias a una serie de células fotosensibles diseminadas por la piel. Eso hace que al reconocer la luz del sol, se apuren para esconderse lo que las convierte en animales nocturnos.

“¿Sabés por qué razón, después de una lluvia intensa las lombrices suben a la superficie?”

Esas células no les permite descubrir ninguna luz roja; entonces, los que las manipulan suelen usar en las linternas ese color. Hay zoólogos que afirman que a lo largo de su evolución, se quedaron sin solucionar un grave problema que las extermina: aún no saben reconocer los rayos ultravioletas, únicos capaces de ultimarlas en contados minutos.

Como muchas otras sorpresas que la naturaleza guarda, las lombrices son hermafroditas: un mismo individuo es macho y hembra a la vez. Si observan a una lombriz con atención, podrán ver que en alguna parte de su cuerpo, hay una región que cambia de color. Ese es el llamado clitelio, del que la lombriz tiene la capacidad de desplazar para ubicarlo con el genital que lo fecundará. Luego de rodear al clitelio con una capa mucosa y luego de la cópula, aparece la cápsula en donde se hallan los huevos fecundados.

La lombriz roja pone un capullo cada diez días, de donde obtiene entre 2 y 18 crías cada vez. Para redondear éste capítulo dedicado a la anatomía de la lombriz, digamos que se trata de un ser lineal sin protuberancias en visibles en todo el cuerpo y estrecho en ambas extremidades. Es de recalcar su enorme capacidad muscular, que le permite remover pesos de hasta 60 veces el de su propio cuerpo y con la facultad ampliamente desarrollada para vivir en condiciones de humedad y temperatura desfavorables para otros cuerpos que coexisten.

DATOS CURIOSOS E INVALUABLES

Cada día, las lombrices pueden consumir la mitad en alimentos de su peso corporal o incluso más. Comen materia orgánica muerta, basura y pequeñas rocas que contienen materia orgánica. Por año, procesan 4 kilos y medio de alimento.

Al consumir pequeñas rocas, crean una pasta que mejora la calidad del suelo. Al pasar por sus túneles subterráneos, envían aire a la superficie, aireando la tierra.

Charles Darwin observó durante sus estudios que las lombrices son capaces de enterrar cosas. Al procesar el suelo debajo de ellos los van hundiendo de a poco con el paso del tiempo. Toman objetos pequeños como monedas y los entierran para procesarlos de a poco.

Las lombrices pueden regenerar la mayor parte de su cuerpo, aunque siempre depende del daño y la especie. En 1972 se probó que algunas especies pueden regenerarse en dos lombrices diferentes, si se cortan a la mitad. De todas maneras no es lo común y la parte que sobrevive es la de la cabeza.

Estos animales existen desde hace millones de años, incluso sobreviviendo las tragedias que mataron a otros, como sucedió con los dinosaurios.