Si tenés sensibilidad de artista, tenés posibilidades.

Netamente, un paisajista es un Artista. Si lo experimentaste en tu jardín, ¿por qué no en el jardín de otros?

La Página del Vivero no está intentando encontrarte un nuevo trabajo. No es la intención. Pero si te está pareciendo que buceamos en aquellos espíritus inquietos que destilan un atisbo de iniciación en el Arte, pero son de madera cuando escriben, cuando pintan o cuando esculpen, hay muchas otras aristas del Talento que hacen que una personalidad se destaque.

¿Y por qué no en el jardín, específicamente en el Paisajismo? En la entrañable y tan satisfactoria habilidad de copiar a la Naturaleza que te plantea un desafío que te puede llevar a la Gloria.

No importa lo que seas o hagas para ganarte la vida. En mis años de paisajista, me encontré con colegas que eran abogados y hasta médicos. Conocí a un médico que debió abandonar la parte práctica de su profesión por una deformación en sus dedos y no dudó (aún era muy joven) en cambiar de profesión cuando decidió seguir con su vida activa abrazando el paisajismo. Desdeñó la oferta que le hicieron desde la clínica, que lo sentaba en una butaca junto a un escritorio y reunió más conocimientos a los que ya tenía para encararse definitivamente a la tarea de construir jardines.

“No importa lo que seas o hagas para ganarte la vida. En mis años de paisajista, me encontré con colegas que eran abogados y hasta médicos.”

Los paisajistas surgen muchas veces de los viveros, porque están muy cerca. Conocen la taxonomía arborícola, así que la identificación y características principales de las plantas ya las tienen incorporadas. Pero muchos otros, por distintas razones, no se animaron y cuando alcanzan la oportunidad de crear su propio parque o jardín y siendo amantes desesperados, moderados o lanzados de las plantas, prueban y el resultado que obtienen es objeto de encumbrados elogios.

Como en cualquier profesión, lo necesario aquí siempre es amar lo que se hace. Si alguien conoce otra manera de ser feliz, que publique. Nuestras páginas de comentarios estarán dispuestas para que nos den una lección que nos falta si es que existe.

Antes de amar el paisajismo, amás las plantas: indudable. Enseguida viene esa necesidad que nunca sabés de dónde viene pero viene y es irrefrenable, que es la de ordenar las formas, los colores, los tamaños y de inmediato, casi sin haber estudiado nunca nada al respecto aunque es ineludible, descubrís que tu mente conoce de repente los conceptos más aceptados de armonía, contraste y unión entre especies.

“Como en cualquier profesión, lo necesario aquí siempre es amar lo que se hace. Si alguien conoce otra manera de ser feliz, que publique.”

Claro que te faltan conocimientos, pero no te resulta una dificultad porque el tema te atrae, aunque para someterte a un tercero, yo siempre digo que hace falta tener pasión. Si tenés pasión por cualquier rama del Arte, siempre tendrás la posibilidad de sobresalir. Y como cualquier artista tendrás la contingencia de ser solicitado. Y a partir de ahí, puede que tengas que comprarte una agenda para no pisar tus tiempos y cumplir con todos los trabajos.

      Muchos paisajistas hoy en día (me atrevería a decir que la mayoría), no tienen viveros. No será un problema. Cobrarás tu trabajo por tu participación, no por las plantas que le vendas a tu cliente. Ya verás si te conviene celebrar un arreglo con el vivero proveedor, pero, por el momento, no me meto en eso.

Una de las cosas fundamentales para encaminarse como buen paisajista, tiene relación directa con el dibujo. Deberás aprender a trasladar a una plantilla las medidas del espacio que vas a convertir en jardín o parque y observar cuidadosamente el entorno. Dónde sale el sol, dónde se pone, qué construcciones hay, qué impedimentos, dónde hay sombra, en qué momento del día, dónde hay sol pleno.

Una vez determinado estos parámetros, te queda una relativamente larga charla con el dueño del terreno y es aquí donde más de una vez he pensado, que un buen aditamento para mi profesión hubiera sido haber estudiado un poco de psicología. Te confieso que leo sobre el asunto y algunos temas me atraen. De todos modos, te confieso que hubiera sido un mal psicólogo.

Aún así, me sirve para interpretar los deseos, a veces los sueños y la mayoría de las ocasiones, las necesidades del cliente. A partir de aquí es cuando obligatoriamente establecés un vínculo en el que parece desaparecer la figura del cliente y el proveedor y se abre un camino que es singularmente parecido al que se transita en aras de formar una amistad.

Por eso el paisajista se yergue como una persona proactiva dentro del ámbito familiar, que aunque en ocasiones le puede pesar no evitará integrarse como un allegado. Puedo confesarte varias cosas como para que establezcas ejemplos concretos: un cliente mío terminó siendo padrino de bautismo de una de mis hijas. De otro cliente fui, a la vez, cliente yo. En una época en que solía acudir a una peña a comer y cantar, lo integré a un cliente que terminó siendo estimado amigo del grupo.

Una vez fui socio en un emprendimiento (nada que ver con el paisajismo) con otro cliente. Después de estos relatos, tenés derecho a decirme que me paso de “amiguero”; pero no es así. Sucede que cuando te sentás frente a tu prospecto y le empezás a preguntar (y estas son las preguntas que debés hacer): “¿Para qué querés un jardín?”; “¿Qué deseás tener en ese jardín?”; “¿Quiénes viven con vos; qué edad?”; “¿Tenés perro; otros animales?”; “¿Solés invitar a gente a tu jardín; hacés asados; bailás al aire libre?”; “¿Pensás tener piscina?”; “¿Te agradaría tener tu momento de soledad para reflexionar, para indagarte?”; “¿Te gusta el silencio?”; “¿Te gustaría venir a leer a tu jardín, a tu patio, a tu terraza?”

“Por eso el paisajista se yergue como una persona proactiva dentro del ámbito familiar, que aunque en ocasiones le puede pesar no evitará integrarse como un allegado.”

Estás entrometiéndote en la vida íntima de tu cliente. Para cuando terminaste de confeccionar el cuestionario, sabés de él casi más que cualquier amigo íntimo que esa persona pudiera tener, pero a vos recién te conoció.

Por eso el paisajista tiene una doble misión: crear el mejor jardín que se le ocurra y mucho más… porque se lo hará a un  amigo.

 

One Thought to “Si tenés sensibilidad de artista, tenés posibilidades.”

  1. Maria Liliana

    Excelente explicación…!!!!!! Coincido Plenamente!!!! Plantas+ Arte+ Pasión= Paisajismo…

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